La ortodoncia interceptiva. Saludalia Dental Murcia

La ortodoncia interceptiva para niños entre 3 y 6 años

No es necesario esperar a que los problemas de maloclusión o mordida cruzada causen malestar en el adulto. La ortodoncia interceptiva es un tratamiento que se aplica a niños de 3 años en adelante, hasta que tengan sus dientes definitivos completos.

Las revisiones frecuentes del odontopediatra en nuestra clínica Saludalia Dental Murcia podrán dar luces de las condiciones en las que crecen los huesos maxilares de la boca del niño. Si todo se desarrolla de forma normal, solo hay que seguir las revisiones periódicas, pero si hay un problema habrá que ir al ortodoncista.

La ortodoncia interceptiva, también llamada funcional, tiene una característica única: permite corregir los huesos maxilares mientras crecen, un momento que son más vulnerables. Cuando se es adulto, este procedimiento resultará más complicado e incluso podría necesitarse cirugía.

El tratamiento supone entonces una prevención a problemas funcionales o estéticos en la boca que se conocen en el niño, y que pueden solucionarse antes de la adultez, sin inconveniente alguno.

Esta técnica odontológica, se ha popularizado en los últimos años gracias a la existencia de expertos en ortodoncia en Murcia como los de nuestra clínica Saludalia Dental. Por ello, se observan más niños con brackets y aparatos, se enfoca en corregir o guiar el desarrollo de los maxilares, compuestos por la mandíbula y la maxila, y logra controlar el tamaño y la posición ósea. Es aplicada en niños entre los 3 y 6 años o más porque es la etapa en la que el niño pasa por la dentición mixta: ya comenzó a cambiar los dientes temporales y tiene de leche y de hueso. En esta etapa, los huesos son moldeables y permiten corregir cualquier deformación que afecte la función de la boca o su estética, incluyendo la apariencia facial.

Un trabajo de investigación publicado por la Universidad de Chile, explica que los huesos maxilares, tanto maxila como mandíbula, están compuestos por hueso dentoalveolar, donde van alojados los dientes, y hueso basal, que es la fracción de estructura ósea que no lleva dientes. En esa masa, los aparatos ortodónticos pueden actuar a nivel del hueso dentoalveolar aplicando fuerzas que modifican la posición de los dientes. Pero para corregir el hueso basal se requiere fuerzas ortopédicas y/o cirugía ortognática.

En la Universidad de Chile, las investigaciones sobre el tema arrojan que 23% de los pacientes de entre 3 y 6 años de la Región Metropolitana de Santiago están en riesgo de adquirir patologías como mordidas cruzadas, mientras que 20% pueden tener mordidas abiertas y 13% mordidas invertidas o formas progénicas, según lo detalló Nedy Calderón Vivanco, directora del programa de posgrado.

En esa unidad, trabaja un equipo multidisciplinario en la ortodoncia interceptiva, que es considerada una inversión a largo plazo. Se unen un ortodoncista, un odontopediatra, un odontólogo general, un pediatra, un fonoaudiólogo, un kinesiólogo, un radiólogo traumatólogo, un psicólogo y, en caso de requerirse, un cirujano máxilofacial.

Cada caso es único, pero los tratamientos más comunes para la corrección de la maloclusión clase II serán: Bionator, un aparato para estimular el crecimiento mandibular; anclaje extra oral, que es un arco facial que se sujeta en el cuello y frena el crecimiento del maxilar superior; y herbst, un aparato que se utiliza cuando la fase de crecimiento está a punto de concluir, pero es necesario reducir la distancia entre maxilar y mandíbula.

En cuando a la corrección de la maloclusión clase III, el ortodoncista podrá sugerir: una máscara facial, que sirve para estimular el crecimiento del hueso maxilar y se combina con el uso de un disyuntor; y la mentonera, que se coloca en la mandíbula y se utiliza para frenar su crecimiento.

Mientras que para la mordida cruzada es necesario un disyuntor de McNamara, que va cementado al paladar y su función es la de abrirlo en casos de tener un maxilar comprimido; un disyuntor de dos bandas, que también va en el paladar con un tornillo central. Estos aparatos pueden ser fijos o removibles. Es importante que cuando son removibles el niño use el dispositivo el tiempo que haya sido indicado por el ortodoncista, para evitar retrasos, pues estos procedimientos pueden durar entre 6 a 18 meses.

Enfocada entonces más que todo en los huesos maxilares, la ortodoncia interceptiva deja la cavidad bucal preparada para la salida de dientes en la posición correcta. Pero esto no quiere decir que vaya a ocurrir.

Desde nuestra clínica dental en Murcia, recomendamos que las visitas al ortodoncista tienen que continuar, porque por lo general se requerirá ortodoncia correctiva, con aparatos de metal, zafiro, cerámica o invisibles, dependiendo de las necesidades y el presupuesto familiar. Esta será un proceso más sencillo, que no requerirá al adulto mayor complicaciones para resolver problemas de maloclusión. La ortodoncia correctiva se coloca cuando ya todos los dientes del niño son permanentes.

¿Por qué les ocurren estos problemas maxilares a los niños?

Esta pregunta siempre viene de los padres, y tiene su respuesta fundamentada científicamente. Hay tres razones básicas:

  • Causa esquelética, cuando los huesos tienen un crecimiento anormal de las bases óseas.
  • Causa funcional, provocado por los malos hábitos de los niños, como chuparse el dedo, uso prolongado del chupete, respiración por la boca y deglusión.
  • Causa hereditaria, producto de una fuerte carga genética, lo que llevará a la persona a tener tratamientos complejos y largos durante su vida.

Esto provoca paladar ojival o estrecho, mordida cruzada o dientes superiores que, al morder, se quedan por detrás de los inferiores, maxilar superior muy adelantado o mandíbula retrasada (clase II), mordida abierta anterior o posterior, entre otros.

La ortodoncia interceptiva para niños entre 3 y 6 años
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